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Frases y citas con "Saber La Verdad"

+2 ¡Me encanta! No es para tanto
Enviada por 17 hace 10 años
+2 ¡Me encanta! No es para tanto
Enviada por 23 hace 10 años
En griego, “regreso” se dice nostos. Algos significa “sufrimiento”. La nostalgia es, pues, el sufrimiento causado por el deseo incumplido de regresar. La mayoría de los europeos puede emplear para esta noción fundamental una palabra de origen griego (nostalgia) y, además, otras palabras con raíces en la lengua nacional: en español decimos “añoranza”; en portugués, saudade. En cada lengua estas palabras poseen un matiz semántico distinto. Con frecuencia tan solo significan la tristeza causada por la imposibilidad de regresar a la propia tierra. Morriña del teruño. Morriña del hogar. En inglés sería homesickness, o en alemán Heimweh, o en holandés heimwee. Pero es una reducción espacial de esa gran noción. El islandés, una de las lenguas europeas másantigas, distingue claramente dos términos: söknudur: nostalgia en su sentido general; y heimfra: morriña del terruño. Los checos, al lado de una palabra “nostalgia” tomada del griego, tienen para la misma noción s propio sustantivo: stesk, y su propio verbo; una de las frases de amor checas más conmovedoras es styska se mi po tobe: “te añoro; ya no puedo soportar el dolor de tu ausencia”. En español, “añoranza” proviene del verbo “añorar”, que proviene a su vez del catalán enyorar, derivado del verbo latino ignorare (ignorar, no saber de algo). A la luz de esta etimología, la nostalgia se nos revela como el dolor de la ignorancia. Estás lejos, y no sé qué es de ti. Mi país queda lejos, y no sé qué ocurre en él.
+3 ¡Me encanta! No es para tanto
Enviada por 142 hace 10 años
La sabiduría aporta equilibrio y armonía; nos permite saber cuándo injerir en el curso de los acontecimientos o cuándo abstenernos de hacerlo; procura confianza en uno mismo pero desde la humildad y no desde la arrogancia; nos previene para que no nos precipitemos en la exaltación desmedida o el insuperable abatimiento (estabilizando el ánimo); nos ayuda a encontrar nuestro propio eje y a evitar el tedio, los auto engaños y justificaciones; nos hace conscientes de nuestras limitaciones como seres humanos, sin atolondrarnos con falaces expectativas; mejora la relación con los demás y considera como lo más bello e importante la bondad y la amistad; nos enseña a navegar en el océano de la vida cotidiana y en el de nuestro universo interior; invita a una vida sencilla, sin artificios, natural y placentera, sin desear lo inalcanzable y gozando de lo que es posible alcanzar, sin preocuparse de si nos elogian o insultan, libre siempre de envidia y celos, sin afán de acumular más de lo necesario, valorando cada minuto de la vida para no despilfarrar innecesariamente el tiempo; coopera para poder discernir entre lo esencial y lo superfluo, lo real y lo banal; abre el corazón y deja que fluya libremente el néctar de la compasión, pudiendo identificarnos con el sufrimiento de otras criaturas y tratando de colaborar en su bienestar; nos ayuda a estar más autovigilantes y ocupamos mejor de nosotros mismos y de los demás; es la luz del noble arte de vivir y nos otorga un saludable dominio sobre la mente, la palabra y los actos; resuelve conflictos y discordias; previene contra el agobio y la desesperación; convierte la soledad en fecunda y valora el autoconocimiento.
+1 ¡Me encanta! No es para tanto
Enviada por 28 hace 10 años
+5 ¡Me encanta! No es para tanto
Enviada por 23 hace 10 años
—Ni García Prieto. Ni Prieto. Digo —¿me oyes?—: odio a la mentira. Digo: odio a los sofistas. Digo: odio los silogismos. Odio vuestras consignas, las que aceptáis sabiéndolas falsas y estáis dispuestos a defender hasta la muerte, no por lo que digan, que tanto os da, sino por quien os ha dicho que las sostengáis. Crees en lo que te dicen, sin creerlo. Tienes papa, que profetiza sobre el color de los zapatos, los comedores populares o el último discurso de Negrín. Tenéis un papa para cada cosa y para cada día. A veces dais sensación de párvulos.
—Todo lo que quieras, pero es la única manera de ganar la guerra. No se me oculta mi ingenuidad, pero toda esta mentira que te choca se convierte en norma de ejércitos. Los nuestros luchan por la tierra: ésa es su verdad; por las fábricas. El tremendo daño de los otros es que luchan por unos principios nebulosos. De nuestro lado me basta con mi carpintero, mi albañil. Saben y tiene fe. La fe y la acción son una misma cosa. Cuando falta la fe y queda sola la inteligencia, las épocas degeneran. La inteligencia es una fuerza pasiva, agrícola. Sólo la fe empuja. A veces el hambre: la fe, hambre que no se sacia.
—No lo diría mejor Cuartero.
—Toda fe sin acción no es fe, sino caparazón. La inteligencia sin fe se reconcome, gongoriza y muere matando. Demasiados absurdos en este mundo para que la inteligencia pueda mantener el hombre en tensión. La inteligencia divide, enfrenta, cristaliza, pero en ningún momento engendra más que espejos o escepticismos.
—Por eso tu partido le tiene tanta prevención a los intelectuales...
0 ¡Me encanta! No es para tanto
Enviada por 23 hace 10 años
_Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor,
Todos la pierden y te echan la culpa;
Si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti
Pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda;
_Si puedes esperar y no cansarte de la espera,
O siendo engañado por quienes te rodean, no pagar con mentiras,
O siendo odiado, no dar cabida al odio,
Y no obstante, no ensalzas tu juicio ni ostentas tu bondad.
_Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen;
Si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
Si puedes encontrarte con el Triunfo y la Derrota
Y tratar a estos dos impostores de la misma manera;
_Si puedes soportar al escuchar la verdad que has dicho,
Tergiversada por bribones para tender una trampa a los necios,
O contemplar destrozadas las cosas a las que dedicaste tu vida,
Y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas:
_Si puedes hacer una pila con todos tus triunfos
Y arriesgarlo todo de una vez en un golpe de azar,
Y perder, y volver a comenzar desde el principio
Y no dejar escapar nunca una palabra sobre tu pérdida;
_Si puedes hacer que tu corazón, tus nervios y tus músculos
Te respondan mucho después de que hayan perdido su fuerza,
Y permanecer firmes cuando nada haya en ti
Excepto la voluntad que les dice ¡Adelante!
_Si puedes hablar con la multitud y perseverar en la virtud,
O caminar junto a reyes sin perder tu sentido común.
Si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte;
Si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado;
_Si puedes llenar el preciso minuto
Con sesenta segundos de un esfuerzo supremo,
Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
Y, lo que es más, serás un Hombre, ¡hijo mío!
0 ¡Me encanta! No es para tanto
Enviada por 17 hace 10 años
Henry Miller escribió :
"Si quieres olvidar a una mujer, conviértela en literatura”.
La frase me pareció bastante lógica, por lo que me nacieron dos preguntas
¿Acaso es que el título de "mujer" es muy poco para lo que en verdad eres? ¿O es más bien que el título de "Literatura" es demasiado para lo que yo escribo ?
Pues después de todas las frases, poemas y canciones que te he escrito durante todos estos años
sigo sin poder olvidarte...
Y después de analizar bien ambas preguntas y sus posibles respuestas, sólo pude llegar a una conclusión.
Y es, que todo buen escrito tiene que tener un final,
uno no puede sólo escribir y escribir y escribir sin parar durante años
y al llegar al penúltimo capítulo volver al primero
sólo para parafrasear todos los capítulos y crear uno nuevo
que realmente no es más que lo que ya habías dicho con anterioridad.
Ya que eso convertiría a dicho escrito en un ciclo
y todos los ciclos terminan mal,
pues al no tener principio ni fin
uno nunca llega a estar seguro del todo si ese ciclo ya había terminado desde antes de que uno creyera que a penas comenzaba.
Así pues, hoy llegó el día de sentarme en está mesa donde estoy sentado ahora,
retomar este escrito cuyo principio ya no merece la pena recordar,
y escribir el último capítulo para poder poner tranquilamente el ya merecido "punto final" a está "historia"
y así poder liberarme de estos grilletes que yo mismo creé sin necesidad alguna.
Hoy escribí la última canción para ti, ya no te necesito...
Y tú,
tú ya puedes morir tranquila mujer,
pues ya no eres ni "mujer" ni "morirás"
desde hoy eres literatura...
+24 ¡Me encanta! No es para tanto
Enviada por 1119 hace 9 años
–¿Qué haces en París? –dijo Forestier.
Duroy se encogió de hombros.
–Morirme de hambre –repuso–. Cuando cumplí más años de servicio, quise venir
aquí a hacer fortuna o, si he de serte franco, por vivir en París. Desde hace seis meses
estoy empleado en las oficinas de los ferrocarriles del Norte, con mil quinientos francos
al año. Ni más ni menos.
–¡Caramba! No es gran cosa –murmuró Forestier.
–Desde luego. Pero ¿qué quieres que haga? Vivo solo, no conozco a nadie ni
tengo quien me recomiende. No es voluntad la que me falta, sino medios.
Su compinche lo miró de arriba abajo, como hombre experto que juzga a otro de
una ojeada. Luego exclamó en tono convencido:
–Mira, muchacho: en este mundo todo depende de saber dominar la situación. Un
hombre un poco astuto puede llegar a ministro antes que a jefe de negociado. Hay que
imponerse, no pedir. Pero, ¿cómo diablos no has conseguido cosa mejor que ese
destinillo en el Norte?
Duroy replicó:
–He buscado por todas partes algo mejor, pero nada he conseguido. Sin embargo,
ahora tengo algo a la vista: me ofrecen una plaza de profesor de equitación en el
picadero Pellerín. Alí tendré, por los menos, tres mil francos.
Forestier se paró en seco.
–No hagas eso. Aun en el caso en que te dieran diez mil francos, sería una
estupidez. Te cerrarías de golpe las puertas del porvenir. En tu oficina, siquiera, estás
agazapado; nadie te conoce; puedes salir de allí si te encuentras con fuerzas para ello y
hacer carrera. Pero una vez metido a maestro de equitación, todo habrá acabado para tí.
Sería como si te colocases de maestresala en una casa donde comiese todo París.
Cuando hayas enseñado a montar a caballo a los hombres de buena sociedad o a sus
hijos, ya no podrías considerarte como a un igual.
Calló, reflexionó unos instantes, y, al fin, preguntó:
–¿Tienes el título de bachiller?
–No; me suspendieron dos veces.
–Eso no importa, con tal que hayas cursado todos los años del Bachillerato. Si
delante de tí se hablase de Cicerón o de Tiberio, ¿sabrías, sobre poco más o menos, de
quién se trataba?
–Sí, sobre poco más o menos.
–Bien. Nadie sabe más, salvo una veintena de imbéciles que no sirven para otra
cosa- ¡Bah! No es difícil pasar por fuerte en la materia. La cuestión está en no dejarse
pillar en flagrante delito de ignorancia. Se las va uno arreglando, se esquiva la
dificultad, se sortea el obstáculo y se sale del paso con un diccionario. La mayoría de los
hombres son más brutos que un cerrojo y más ignorantes que las carpas.
0 ¡Me encanta! No es para tanto
Enviada por 23 hace 10 años

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